La alimentación es parte fundamental
de un tratamiento contra la diabetes. Cuidar lo que comes puede llegar
a reducir considerablemente los riesgos de complicaciones futuras
y aunque creas que es una lata comenzar una dieta, estás en
un error.
Tener diabetes no significa dejar de comer, lo único
que cambiará será la forma en que cocinas, cuánto
comes y con qué frecuencia lo haces.
Por eso, para alivianarte el paso aquí hay algunos tips con
los que puedes empezar, sobre todo para que no tengas que olvidarte
de tus platillos favoritos.
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Lo primero es checar con tu doctor todos los
alimentos qué puedes
comer y cuánto, de acuerdo a tu tipo de diabetes.
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Lleva un diario de tus alimentos, anota la
cantidad de carbohidratos que contienen de esta manera podrás
balancear tu comida y mantener los niveles de glucosa.
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Realiza de 4 a 5 comidas pequeñas al
día y coloca
en tu plato una pequeña porción de alimento de
cada grupo.
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Si vas a guisar, trata de hacerlo en un satén
de teflón
para evitar el uso de aceites o grasas. Si necesitas aceite,
utiliza uno que sea de spray o de oliva. Una cucharada sopera
de aceite equivale
a un cuadradito de mantequilla de 10 gramos*.
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Si vas a comer aceite, prefiere los vegetales
y en frío
para que aproveches los nutrientes.
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Incrementa tu consumo de vegetales y fibra,
trata de incluirlos en la preparación de tus alimentos.
La fibra ayuda al control glucémico.
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Si se te antoja algo dulce puedes comer gelatina
sin azúcar
o una fruta fresca. O bien puedes preparar tu postre favorito
con menor contenido calórico sustituyendo los alimentos
por unos bajos en grasa o con menos azúcar.
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Prefiere las carnes blancas como el pollo
y el pescado en lugar de las rojas que son más grasosas.
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Las semillas como nueces, almendras, cacahuates
son una buena opción
para picar entre comidas, pero sólo en porciones pequeñas.
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Cambia los alimentos como la leche, el queso,
la mantequilla, el yogurt y la mayonesa por los mismos pero bajos
en grasa o descremados.
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Cambia los snaks y frituras por verduras como
pepino, jícama
o zanahoria con limón.
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Intenta usar más limón en tus
ensaladas y menos aderezos.
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Sustituye el azúcar por edulcolorantes
como la sacarina, la sucralosa o el aspartame, pero evita el
exceso. También puedes
usar miel, fructosa.
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El agua natural es libre. Puedes tomar agua
mineral, tés,
infusiones. Las bebidas “light” deben ser limitadas
a menos que hayan sido endulzadas con algún edulcolorante
artificial. Y elimina las bebidas deportivas ya que estas contienen
mucha azúcar
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Evita el refresco de cola y el alcohol. Una
lata de refresco de cola equivale a 4 sobres de azúcar*.
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Haz tus comidas siempre a la misma hora. No
dejes de comer ni te saltes comidas pues esto puede elevar o
reducir considerablemente4 tus niveles de glucosa.