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LOS CAMBIOS
EN LA PAREJA
La enfermedad de diabetes en una persona implica
un impacto personal causante de estrés o depresión; esto se refleja, entre
otros factores, en las relaciones familiares e interpersonales. La
angustia referida en respuesta al autocontrol que deben de llevar
así como el tratamiento, tiene consecuencias en el ámbito
afectivo, específicamente con su pareja.
Existe una fase de adaptación psicológica a la enfermedad,
en la cual puede haber negación y depresión. Si durante
el proceso de adaptación, existe cierto grado de resistencia,
entonces las repercusiones en las relaciones interpersonales incrementarán.
Si bien los problemas dentro de la pareja emergen
a lo largo de la relación; cuando se tiene un padecimiento como lo es la
diabetes, éstos pueden acentuarse. Lo importante es no sentirse
culpable por la enfermedad así como estar informada(o) y reducir
los miedos. En ocasiones, el otro miembro de la relación desconoce
la enfermedad, los cuidados y los riesgos, en éste caso, lo
mejor es tener una comunicación clara y abierta explicando
que si están más informados, tendrán un mejor
control de la situación. No solamente los factores biológicos
son trascendentes; la vivencia personal, el hablar de las emociones
y sentimientos en torno a la diabetes ayudan a una mejor relación.
El diálogo abierto y sincero es imprescindible.
Recuerda que en el transcurso de la enfermedad,
la actitud que se tiene frente a ella es primordial, por ejemplo
el saber que no se pude llevar una alimentación como antes puede irritar más
al paciente, y descargar el enojo o depresión en la pareja.
Al mismo tiempo, éste otro miembro tiene que poner a prueba
su paciencia y grado de comprensión.
Durante el acompañamiento a la pareja
que sufre diabetes, pueden existir alternativas para convivir de
una manera sana:
- Tener información clara sobre lo que es la enfermedad, así como
sus riesgos y consecuencias.
- Contar con una comunicación clara y directa
acerca de los sentimientos y de cómo viven la enfermedad;
la persona con diabetes así como su pareja.
- Preparar planes de alimentación bajos en
azúcares que
mejoren su calidad de vida.
- Compartir actividades como hacer ejercicio en
casa o caminatas, las cuales pueden ser un buen pretexto para conversar.
- Reconocer a la pareja su acompañamiento,
cuidados y apoyo en el transcurso de la enfermedad.
- Saber que pueden tener una vida sexual placentera
explorando su erotismo.
Si en algún momento de la relación, se requiere de
ayuda profesional para la aceptación de la diabetes así como
cambio de actitudes, se debe reconocer cuándo es necesario
y recurrir a ella.
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