AUTOCONOCIMIENTO
Recibir el diagnóstico implica para algunos, quedar en un
lugar pasivo frente a la enfermedad y muchas fantasías pueden
tener lugar. Lo que se escucha al respecto de la diabetes toma fuerza
aún cuando parte de ello sea falso.
El diagnóstico para muchos es algo antes nunca planteado,
como un golpe a la concepción que se tenía de nuestra
salud. La etiqueta “diabético” no coincide con
la manera en que se ha concebido quien recibe el diagnóstico.
Y pensarse como tal es una manera fragmentada de pensar lo que uno
mismo es. Es muy reducido pensar que uno solamente es diabético
y se deja de ser persona.
Para muchos la visión de la enfermedad se presenta como algo
ajeno a uno mismo, provocando cierta extrañeza y enfado hacia
sí mismo. Lo que algunos pacientes indican tras el diagnóstico
es que la enfermedad es un compañero. “Me ha tocado
bailar con ese feo, quien me marca el paso” comenta una chica
diagnosticada con una enfermedad crónica degenerativa. Otros
lo ven como su alma gemela o compañero de viaje. Se le vive
como un compañero no completamente presente pero tampoco lo
suficientemente ausente como para olvidar su presencia.
Y quizá exista algo de razón al pensar en ello como
un compañero con el cual uno no siempre está completamente
a gusto, pero éste compañero es uno mismo. La forma
en la cual uno se relaciona con si mismo, también implica
los cuidados que nos proveeremos. El autocuidado también se
ve afectado por la forma en la cual uno se percibe o se relaciona
consigo mismo. Y si son pocas las ocasiones en que uno mismos e pone
atención ¿Qué cuidado puedes brindarle a un
ser al cual ni siquiera se ha volteado a ver o a escuchar? Parece
que la diabetes es también una voz del propio cuerpo que invita
a que se le escuche. Requiere que se le vea, requiere cuidados, requiere
que uno mismo se conteste algunas preguntas que parecería
que el cuerpo hace resonar.
El modo en el cual uno se percibe también se refleja en el
vinculo que se establece con otras personas. Si uno valora más
a las personas que a uno mismo, ello repercutirá necesariamente
en la relación que se tiene con sí mismo . Un ejemplo
de ello lo observamos comúnmente durante el enamoramiento,
en el cual la persona amada se idealiza y es más importante
que uno mismo. Quizá la apuesta para mirarse no sea buscando
idealizarse pues ello también sería una visión
irreal de uno mismo, pero sí a dirigir la mirada hacía
sí para escucharse y saber qué es lo que se necesita
para brindarse cuidados y atención.
Es verdad que todos tenemos un cuerpo y éste reacciona de
manera semejante a la que lo hacen otros organismos humanos. Sin
embargo cada cuerpo tiene también sus diferencias y cada persona
encuentra las formas para enfrentar la enfermedad. Para vivir debemos
someternos a algunas condiciones: se necesitan desde cuestiones tan
básicas como alimentación y vivienda, o tener una buena
economía para subsistir, educación, entre otras actividades.
Otra condición o regla que debemos seguir para continuar
vivos es evitar situaciones que pongan en riesgo nuestra integridad
como salir de lugares donde hay fuego o salir de casas y edificios
si hubiera un temblor. A lo largo de la vida hemos hecho muchas cosas
necesarias para mantenernos vivos. Sin embargo aunque otra persona
haya enfrentado una situación similar a la que uno mismo ha
enfrentado, ambos tendrán cosas distintas que contar sobre
la manera en la cual lograron enfrentar o vivir con ese nuevo cambio
en la vida. La diabetes también es una condición de
vida en la cual se deben seguir pasos para cuidar de nuestra salud,
los cuales se ajustarán a cada persona y sus necesidades específicas
acordes a la manera en que se enfrenta la vida.
Un viejo dicho es que “no hay enfermedad sino enfermos”.
Lo que podemos interpretar como que una misma enfermedad es diferente
en cada persona. Por ello es importante conocer cómo actúa
la enfermedad en el propio organismo y también saber cómo
actúan los tratamientos médicos. Conocer cómo
reacciona el propio organismo permite pensar la manera en la cual
podrá enfrentarse la diabetes, una condición de vida.
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